Valle del Nansa


Con este denominación se conoce a un valle que forma una comarca natural  por la que discurre el río del que toma el  nombre; Nansa. Se ubica en la parte occidental de Cantabria.

 

Este nace en la Sierra de Peña Labra en Polaciones, a unos 1400 metros de altitud, tiene un recorrido de 46 kilómetros hasta la desembocadura en el mar cantábrico, a través de la ría de Tinamenor, en Pesués. Sus principales afluentes son el Vendul y el Tanea o Lamasón.

En su recorrido atraviesa 6 municipios; Polaciones, Tudanca, Rionansa, Herrerías y Val de San Vicente. Aunque el Municipio de Lamasón no le riega directamente, aporta el afluente más importante, citado anteriormente.

 

El valle tiene una  superficie es de 425, 3 kilómetros cuadrados y una población distribuida en 62 núcleos de 5.519 habitantes. Estamos, pues, ante una comarca de escasa densidad de población, de unos 12 habitantes por kilómetro cuadrado. Todos los municipios son regresivos desde el punto de vista demográfico, salvo el situado en la costa; Val de San Vicente.

   

Este valle presenta una gran calidad paisajista con varios picos que superan los 2000 metros de altitud, ubicados tanto en la Sierra de Peña Labra como en la de Peña Sagra. También dispone de amplios bosque de árboles autóctonos; robles y hayas. Sus gentes se dedican preferentemente a la ganadería.

El valle dispone de dos importantes empresas; Saltos del Nansa, S.A., y una planta de acuicultura denominada Tinamenor, S.A.

Saltos del Nansa, perteneciente al grupo Endesa, es una empresa que resulta del aprovechamiento integral de los recursos hídricos de toda la cuenca .Como consecuencia de ese aprovechamiento se verá sustancialmente afectada, tanto en los aspectos físicos, como en lo que eran actividades tradicionales; cierre de molinos, desaparición de pozos salmoneros...

Las obras se iniciaron en la década de los años 40, para finalizar unos diez años más tarde. En la construcción trabajaron presos políticos condenados en  la recién finalizada guerra civil. Estos presos redimían las penas mediante los denominados “trabajos forzados”.

El aprovechamiento consta de un embalse matriz – La Cohilla – ubicado en Polaciones, con una capacidad de 11,8 hectómetros cúbicos, la presa de Palombera, ubicada en Rábago de 1,8 hectómetros cúbicos y un conjunto de canales que llevan el agua a cuatro centrales, cuya potencia es la siguiente:

            - Central de Peña Vejo: 19.000 KVA

            - Central de Rozadio: 14.000 KVA

            - Central  de Celis:   7.000 KVA

            - Central de Herrerías: 10.000 KVA

 

La producción media del aprovechamiento es de unos 150 millones de Kwh.

 

Siguiendo la carretera general, que cruza el valle de norte a sur, es posible ir contemplando los canales, embalses y centrales hidroeléctricas. 

 

   

 

En 1973 nacía la empresa pionera en cultivos marinos, denominada Tinamenor S.A. Se ubica en la ría del mismo nombre donde se mezclan  las aguas dulces que el río Nansa desemboca y las saladas del mar cantábrico, en sus procesos intermareales.

 

Esta empresa desarrolla la fase inicial del proceso productivo, como es la reproducción y la cría. Produce alevines de  peces hasta de 10 gramos de las especies dorada, lubina y rodaballo. Además produce semillas de moluscos hasta de hasta 16 m/m, de almeja fina, almeja japonesa y ostra rizada.

 

Por su tecnología y por sus producciones, esta factoría está considerada como una de las mejores de Europa en su especialidad; producción de alevines de peces y semillas de moluscos.

La empresa complementa estas producciones con el engorde de los alevines producidos en factorías ubicadas en las calidas aguas de  Las Palmas de Gran Canaria.

   

 

Además, el valle dispone de una serie de recursos que le hacen muy atractivo  a los visitantes:

 

   Cuevas rupestres de Chufín y Micolón.

Ambas situadas en el pueblo de Riclones, Ayuntamiento de Rionansa. La primera, única que es visitable,  fue descubierta por Manuel  de Cos Borbolla en 1972. Posee pinturas y grabados de excelente calidad, sobre todo los recogidos en el panel central del vestíbulo de la misma. El Museo Arqueológico Nacional de Madrid, dispone de una vitrina dedicada a esta cueva.

 

Según los expertos esta cueva fue empleada como hábitat durante el período Solutrense – hace unos  18.000 años –, sin embargo dispone también de manifestaciones de un  período anterior, denominado Gravetiense – hace unos 25.000 años –.

 

La cueva de Micolón no es visitable ya que su acceso, aparte de complicado, depende del nivel de las aguas que tenga el embalse de Palombera. La cueva fue descubierta en 1976 por  miembros del Espeleo Club Cántabro.

 

Dispone de pinturas y grabados, al igual que la de Chufín, de la que la separa unos escasos ochocientos metros.

 

Según la separata del SAUTUOLA III, dedicada a esta cueva, la vendría a situar al conjunto de la cueva entre los períodos Solutrense y Magdaleniense III.

 

•   Torres medievales de Estrada, Cabanzón y Obeso.

      La primera de ellas, recientemente inaugurada después de un período de rehabilitación, está abierta al público. Se encuentra en el pueblo de Estrada, perteneciente al ayuntamiento de Val de San Vicente.

 

Esta torre, en su forma primitiva es contemporánea al Castillo de San Vicente de la Barquera, es decir, en el entorno del siglo IX, no descartando su reedificación en el siglo XII. Perteneció al linaje de los Estrada.

 

La misma está amurallada y dispone de una ermita o capilla señorial que es bastante posterior.

 

La torre de Cabanzón  es de propiedad privada. Actualmente está en proceso de restauración para uso museístico y turístico. Está fechada entre los siglos XII – XIV. Es el edificio más antiguo del Ayuntamiento de Herrerías y la misma está rodeada de una barbacana muy bien conservada.

 

La torre de Obeso, también en curso de restauración, está fechada en el siglo XIV. Se la conoce también como la torre Mora. El objetivo de la misma era controlar el paso del estrecho que forma la carretera llegando a Puente Nansa.  Pertenece al Ayuntamiento de Rionansa.

 

•   Conjunto megalítico de Sejos.

El collado de Sejos se encuentra próximo a Uznayo y constituye un magnifico mirador sobre la depresión de Polaciones. A este puerto sube el ganado, especialmente vacuno de raza tudanca, en la búsqueda de los pastos de verano. Es un puerto emblemático que merece la pena ser visitado.

 

El puerto dispone de un conjunto megalítico de la edad del Bronce, de 2500 a.C. En lo concreto el conjunto lo constituye un monumento funerario compuesto por cinco grandes bloques – menhires– de arenisca labrados, de los cuales dos presentan grabados de cierta complejidad.  

 

Los expertos conceden cierto parentesco entre este conjunto y el ídolo de Peña Tu, en Asturias. 

 

•   Centro Receptor y de Interpretación del Ecomuseo Saja- Nansa.

Este centro se sitúa en una casona solariega del siglo XVIII, en  el pueblo de Puente Pumar, ayuntamiento de Polaciones.

 

Dispone de una exposición permanente que hace de centro de interpretación del Ecomuseo, salas de exposiciones temporales, bar, restaurante y alojamiento rural.

 

Los contenidos del Centro ayudan a interpretar la etnografía, la cultura, la historia, la naturaleza y las relaciones económicas del territorio.

 

Además es interesante la visita del núcleo, en el que se pueden apreciar excelentes casonas solariegas, las mejores del valle de Polaciones.

   

 

•   Ferrería de Cades.

Esta ferrería mayor, ubicada en el pueblo de Cades, se construyó en 1752 por Francisco Antonio de Rábago La producción media de hierro alcanzaba las 80 toneladas anuales.

 

Está constituida por dos naves principales que alberga la sala de barquines y la sala del mazo, separadas por una pared de nombre bergamazo. En esta última y en el lado del mazo, se aloja el horno.

 

Además dispone de otras cuatro naves transversales a las anteriores y adosadas entre sí que servían para almacén del carbón vegetal y del mineral de hierro.

 

Las instalaciones de la ferrería se prolongan en el exterior con un sistema de captura de agua o presa, situada a unos 1.000 metros, y el canal que desde ésta transportaba el agua hasta un depósito, llamado antepara.

 

Complementario a la ferrería, existe un molino, igualmente hidráulico, que se movía con las aguas depositadas en la misma antepara.

 

La rehabilitación de esta ferrería, fue iniciativa de un grupo de ciudadanos que se constituyeron en una Asociación denominada “de la Ferrería de Cades”. En ese proceso se inventariaron todos los restos de las ferrerías de Cantabria, se organizaron exposiciones, jornadas con expertos nacionales en hidráulica tradicional y finalmente se asistieron a diversos congresos, tanto nacionales como internacionales, explicando el proyecto.

 

El mismo consistía en construcción de un Museo de la Industria Tradicional del Hierro, aprovechando los excelentes volúmenes que disponía la ferrería. Todo ello se complementaba con la rehabilitación de la sala de máquinas que es lo que actualmente está finalizado, a través del programa Leader Saja-Nansa.

 

Además, se consiguió involucrar a una serie de empresas cántabras o ubicadas en Cantabria, que ayudaron de alguna forma en la  rehabilitación de la misma.

 

Finalmente, la Asociación editó en 1993, con la ayuda económica del Colegio de Arquitectos de Cantabria y la Fundación Marcelino Botín, el libro “Ferrerías en Cantabria, manufacturas de ayer, patrimonio de hoy”, escrito por los miembros de la Asociación: Pedro Arroyo y Manuel Corbera.

 

El programa LEADER Saja-Nansa, se encarga actualmente de mantener, abrir y enseñar la ferrería.

 

 

 

 

   

 

      •   Complejo minero del Grupo La Florida. El Soplao.

 

Con este nombre se conocía el aprovechamiento de los minerales complejos de cinc y de plomo del macizo de La Florida. Se ubicaba en los ayuntamientos de Rionansa, Herrerías y Valdáliga, este último fuera de la comarca del Nansa.

 

Los restos forman un conjunto notable de interés arqueológico – industrial, que se añaden a los no escasos valores paisajísticos. A pesar de haberse cerrado relativamente hace poco tiempo, – en 1979 – se constata lo de siempre; la escasa sensibilidad tenida para haber conservado hornos, plantas de flotación, cable aéreo, instalaciones industriales, actualmente bastante arruinadas o desaparecidas.

 

Se inició la explotación, con carácter industrial en 1855, utilizando los puertos de San Vicente de la Barquera y de Comillas para el embarque de los minerales. Hasta los puertos se conducía el mineral en carretas de bueyes.  Con la apertura del ferrocarril de vía estrecha – Ferrocarril de Cantábrico – se iniciaron los embarques por este medio de transporte y desde la estación de Roíz.

 

En realidad el complejo de la Florida eran un conjunto de concesiones mineras que, a lo largo de más de 100 años, se han ido explotando. Minas de Cereceo, Plaza del Monte, Lacuerre, La Florida…., son algunas de estas minas. La última empresa que las explotó fue la Real Compañía Asturiana de Minas, que también explotaba las de Reocín.

 

Al parecer y al calor del fenómeno que ha supuesto la apertura al público de la cueva El Soplao, se piensa construir un museo minero y un centro de interpretación del complejo. Aunque tarde, esperamos que sea así.

 

El Soplao es una cueva natural que los mineros encontraron en el avance de las galerías de la explotación minera. De hecho se utilizó parte de ella para la conducción de los minerales y como vertedero de inertes.

 

Está considerada como una de los grandes tesoros de la geología. Las superficies tapizadas de aragonitos, los falsos techos, las estalactitas, las estalagmitas, las  perlas de las cavernas y las excéntricas,  hacen de esta cueva algo singular. Todo ello dentro de un patrimonio minero de más de 30 kilómetros de galerías, planos inclinados , hornos y castilletes.

 

Su apertura en el año 2005 ha supuesto un formidable aliciente económico y de desarrollo rural para toda la zona, dada la gran cantidad de gente que la visita.

   

HOMENAJE PARTICULAR A LOS MINEROS DEL NANSA

   

 

     •   Casona de Tudanca

La casona de Tudanca se localiza en el pueblo del mismo nombre. Fue construida a mediados del siglo XVIII por un indiano natural del pueblo, Pascual Fernández de Linares, que amasó grandes riquezas en Perú.

 

El edificio es un inmueble de piedra de planta rectangular, con tres cubiertas individualizadas a dos aguas. Tiene la entrada al norte, mientras que la solana lo hace al sur. A lado dispone de una torre rectangular y una capilla. En su interior se ha mantenido el ambiente típico de un hogar hidalgo montañés.

 

En esta casa y en la zona sitúa José María Pereda su novela  “ Peñas Arriba ”.

 

Lo importante de esta Casona es la  biblioteca integrada por materiales de trabajo y de lectura de su morador José María de Cossio. La biblioteca está especializada en literatura del siglo XX y es una de las más ricas de España en ejemplares del grupo poético del 27. Custodia también gran cantidad de manuscritos autógrafos originales de los siglos XIX y XX.

 

José María fue académico de la Real Academia de la Lengua y destacado crítico literario, siendo visitado en la Casona por los más ilustres escritores del siglo XX, que divulgaron el nombre de Tudanca por todo el mundo hispánico. 

 

José María, murió en 1977 en Valladolid, de donde era oriundo, aunque fue enterrado con posterioridad en Tudanca. Había cedido la Casona, muebles, libros, cuadros ..., a la Diputación de Cantabria.

 

Actualmente, es un museo y un Centro de Investigación

 

 

Cades, verano de 2006

   

 

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